viernes 31 de octubre de 2008

Felicidad

Sin tiempo para más...¡¡¡es una niña!!! y todo va perfectamente....

sábado 18 de octubre de 2008

Insomnio...

No puedo dormir, son las 4.36h.
¿Estará mi organismo preparándose para las horas de vigilia que le esperan?
Voy a ver fotos a ver si me entra el sueño...
Esto es en abril del 2007. Ay...¿por qué me corté el pelo?

Esta soy yo de pequeña en casa de una tía de mi madre en Sahagún de Campos, León. El pájaro creo que era mío, se llamaba Pipo.

Estos son mis padres conmigo de pequeña con supergorro incluído. Estamos en Covadonga, también llamada la Santina, en la Cueva .
Esta es mi madre de joven. Un acertijo...¿a quién me parezco? Este es el salón donde se sirvió la cena en nuestra boda, razón por la que empecé este extraño blog.
Y estos somos mi esposo mantecoso (no está nada gordo ni mantecoso, es que rima) y una servidora mirándose tiernamente en el paseo de la playa de San Juan de Luz. Ainssss.
Me voy a tomar un vaso de leche y voy a intentar dormir un poco.

jueves 16 de octubre de 2008

Es jueves, aunque parezca miércoles, pero es jueves

Esta idiotez de título viene a cuento porque como el lunes fue fiesta, me autoengaño pensando, hoy es como si fuese miércoles porque es el tercer día que vas a trabajar esta semana, pero es mucho mejor porque hoy es jueves.
Luego me toco la barriga, gesto absolutamente literal, no me refiero a la frase coloquial sinónimo de "holgazanear". Me toco la barriga para comprobar que sigue ahí, lo que ha crecido, lo dura que se está poniendo, y miro el reflejo de la barriga en el cristal.
Ayer fui de tiendas al mediodía con las compis. ¡Qué fea feísima me vi en el espejo del probador! Pero qué fea. Conste que éso me ha pasado muchas veces y me seguirá pasando, independientemente de mi estado de gravidez, que son ya casi cinco meses, como dice el padre de la criatura, "¿qué quieres, estás embarazada?"Aplastante razonamiento. Más razón que un santo.
Los espejos de los probadores son un asco, excepto los de Massimo Dutti que adelgazan y alargan, sobre todo los de fuera, los de la tienda. Con ésos yo parece que peso 55 kilos, cuando ese peso probablemente lo rocé en algún momento de mi pubertad para no volver a él nunca más. Así que me deprimí lo justo. En el de mi casa no me veo tan mal. Además tengo la ventaja/desventaja de no tener espejo de cuerpo entero. Me tengo que mirar en el del servicio, que es un hueco pequeño e incómodo para mirarse al espejo. Si me quiero ver entera tengo que salir de mi casa, de la guisa que esté, llamar al ascensor y mirarme, todo ésto vigilando que ninguno de los otros tres vecinos con los que comparto rellano decidan salir a la vez que yo. Sólo me pasó una vez, un sábado estaba yo probando ropa, en zapatillas, sin medias, blanca-amarillenta, y oi una puerta abrirse. Pero yo soy más rápida y pude meterme en casa antes de que me viesen así vestida/desvestida.
Ayer, finalmente compré. Pequé. Yo sigo autoengañándome, pensando que no necesito casi ropa nueva porque con un par de vaqueros de embarazada me arreglo perfectamente todo el embarazo. Es que éso lo dije en agosto y lo mantengo. Pero no lo cumplo. Ayer me compré un vestido camisero negro suelto estupendo, y estupenda voy yo hoy con mis medias moradas, mi broche morado y mis mocasines de ante. Además de los dos pares de vaqueros con los que voy a tirar perfectamente vestida todo el embarazo, sin necesitar nada más, he comprado:
  1. vaquero gastado en Zara.
  2. vaquero oscuro en Zara.
  3. pantalón de vestir comodísimo color gris en Benetton.
  4. pantalón de vestir comodísimo color negro en Benetton.
  5. Bragas que no se escurren por la barriga.
  6. Sujes varios
  7. Blusón Massimo Dutti
  8. Blusón Tsunoda
  9. Camiseta PGarcía
  10. Zapatos cordones planos y cómodos (aún no los he enseñado)
  11. Dos camisas extralarge, vamos grandes, en Stradivarius
  12. Vestido camisero negro
  13. Chaqueta de punto gris en Zara, larga y una talla más.

14 Cosas. Y sólo iba a comprar un par de vaqueros y poco más.

Y aprovecho la entrada de hoy para agradecer a mis blogocoleguis Sandra y Nut por sus sendos premios tan poco merecidos. Un beso a las dos. Más guapas ellas....

Éste es el de Sandra.

Y éste el de Nut.

martes 14 de octubre de 2008

AY QUÉ PUENTE MÁS MALO

Y no me refiero al tiempo...que hizo bueno en Asturias. Sirva este comentario para aclarar que aquí llueve la mitad de lo que dice el telediario, y hace el doble de sol. EA. Yo debe ser que con esto de la preñez, tengo mentalidad de sofá, de otoño, de manta, bata y café con leche. El viernes mi hombre (que diría Moon) se fue de cena con sus compis de trabajo y una menda lerenda se quedó "ensofada" (palabro que define el estar con el pijama, la bata, los calcetines, las zapatillas, la manta, la cenuca y el deuvedé todo junto) cenando marranadas (bueno raviolis) y viendo El Diario de Briget Jones (para poder recordar mi ex vida, porque sí, yo fui una treintañera soltera, borrachuza, SIN braga-faja color carne) El sábado no estuvo mal. Vimos Vicky Cristina Barcelona, sin comas, que pasó por nuestra vida sin pena ni gloria (13.90€ dos entradas y 2.10€ UN BOTELLIN DE AGUA ¿ESTÁN LOCOS? Casi le digo que no lo quiero a la moza del mostrador, pero pensé en mi futuro hijo/a y me callé y pagué....) Luego salimos y picoteamos algo por Oviedo, que estaba vacío, será la crisis, será el puente... Y el domingo y el lunes, mucho sofá, mucha explicación, mucho agobio familiar. Ay qué días más feos. Y Carlos disgustado. Eso sí, cociné un montón...Saqué unas recetas de aquí, y de aquí, y cociné un queso casero y un risoto con salmón ahumado y mascarpone, de los que tengo testimonio gráfico y que prometo colgar al mediodía.
Este es el queso de unar...
y este el risoto.

martes 7 de octubre de 2008

A veces...odio a la gente...

Es que a veces me dan ganas de... pues no sé, de odiar a la humanidad. Os pongo en situación. Mercadona de mi barrio. Entro a comprar allí día sí y día también. Me queda cerca. La gente que trabaja allí es muy maja, educada, nos conocen de vista (una vez nos dejamos olvidada la compra de la charcu y nos la guardaron), etc etc. Tiene dos salidas con dos zonas de cajas. En una siempre hay mucha gente y en otra poca, suelo salir por ésta última. Cuando en una fila se hace mucha cola, suele venir otra persona a la segunda caja y dice: "Por favor, pasen por esta caja en el mismo orden" y la gente, suele hacer las cosas como se indica. Pero ayerrrrrrrrrrrr. La chica que se puso a abrir la segunda caja nos invitó a pasar por su caja a los que esperábamos en la primera EN EL MISMO ORDEN. Yo llevaba dos cosas. DOS. La horrible vieja maloliente (lo siento, lo siento, lo siento, sé que no se puede hablar así y decir estas cosas, lo siento, pero es verdad...) que iba detrás de mi se coló sibilinamente. Y como no soporto que las "maris" del sper se cuelen "a lo zorro" cogi mis media docena de huevos y mi paquete de queso rallado, y me planté delante de ella en la cola (vamos en mi sitio) y le dije en voz normal, sin chillar, sin hacer aspavientos, sin nada, os lo prometo: "Perdone, ha dicho que en el mismo orden, y yo iba delante de usted" Sin más. Y en ese momento estalló la tormenta... LA VIEJA BRUJA SE PUSO A VOCIFERAR Y A MOVER LOS BRAZOS (haciendo que se extendiese el mal olor y llegase a mi nariz de embarazada....) "¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MENUDA VÍBORA ESTÁS HECHA, PENSÉ QUE ME IBAS A COMER, PENSÉ QUE TENÍA UNA VÍBORA AL LADO!!!!!!!!!!!!!!!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MENUDAS VOCES!!!!!!!!!!!!!!!!""VÍBORA" etc, etc. Y yo, muerta de vergüenza, le digo: "Señora no le he dado ninguna voz" Todo el mundo mirándonos. Yo corroida de rabia y colorada cual semáforo, en rojo se entiende. Estuve a punto de chillar: "Cállate bruja maloliente", pero me contuve. Y os parecerá una pijada, pero me fui para casa tan tan mal a gusto, tan incómoda, tan enfadada...Al final parecía que la bruja maleducada (que no maloliente) era yo y no ella...agggghhhhhh. Para la próxima, me callaré la boca. Puaf.

viernes 3 de octubre de 2008

No sé si será verdad

Siempre he tenido la impresión de estar viviendo la vida de mentira. La vida de dentro era la real, y la de fuera, la imaginaria, la fingida, la que había que adornar para parecer normal, para tener lo que todas las personas normales tenían, aquello de lo que yo en la vida de dentro carecía. En mi vida real nunca nada salía como quiería, sólo unas pocas cosas, que quizá costasen demasiado alcanzar. Para suplir ese déficit, vivía la vida de fuera y la adornaba. Cuando parecía que por fin algo que deseaba iba a suceder en la vida real, siempre ocurría algo que impedía que pasara. Por eso tenía que vivir las cosas buenas de mentira, en la vida de afuera, porque en la de verdad, no pasaban. Las vidas reales ajenas se me antojaban reales, felices, normales, de verdad, no hacía falta fingir, ni mentir, ni imaginar, ni decorar. Todo sucedía tal cual, de verdad, eran vidas palpables. Nada se interponía entre las vivencias, los deseos, y la realidad. Nada sucecía que evitase que aquellas vidas siguiesen siendo normales. La gente se iba de vacaciones, yo sólo lo deseaba. Y si no lo vivía de mentira. La gente se enamoraba, mientras que yo sólo lo recreaba en mi mente y pensaba cómo sería. A la gente le pasaban todas aquellas cosas que yo quería que me pasasen a mi pero me tenía que conformar con mi realidad de pega, con mi mentira real, con aquella mentira intranquila que no me daba sosiego. Mis sueños de realidad adornada eran casi tan buenos, y a veces mejores, que la realidad real y verdadera de la gente que me rodeaba. O éso pensaba yo. Pero el regusto no era auténtico, era como el dulzor de la sacarina, que se parece al del azúcar, y hasta te puedes llegar a acostumbrar a él, pero sabes que no es lo mismo. Si alguna vez lograba llegar a rozar la realidad, era de lejos, con la punta de los dedos, y claro, no era lo mismo, era real, sí pero poco, sutilmente, una imagen demasiado borrosa. Era una realidad descafeinda, casi peor que la vida de fuera imaginada. Yo nunca llegaba. Mi vida real no alcanzaba a las vidas reales de los demás, y mucho menos a la mía de mentira. Ahora tengo la impresión de que vivo de verdad, o éso creo. ¿Lo habré adornado tanto que me he convertido en una maestra y ya no noto la diferencia? Ahora las cosas pasan casi como yo quiero, y no me hace falta disfrazar nada para que mi vida real lo sea y para que los demás no se extrañen. Hubo un día en el que por fin la realidad iba a ser muy real y pasé tanto miedo de que el día anhelado no llegase que tenía pesadillas imaginando cuál sería esta vez el acontecimiento que impediría que mi día real, real y perfecto sucediese. Estaba convencida de que tampoco ahora llegaría. Y todo, en mi interior, me decía que no llegaría, que se estropeaba seguro, aunque la gente de vidas normales no sospechaba nada de ésto claro...y al final llegó. Quizá se había roto el maleficio... Esta mañana cuando oi su corazón latiendo, me dije que tenía que ser real, que no podía estar imaginándome aquello. Y que ésta vez, como la anterior, nada malo podía ocurrir. Yo era buena contándome y creyéndome mis mentiras, pero no tanto...