sábado 11 de agosto de 2007

Vilaje de Novios, Parte II México, Riviera Maya

La segunda parte de nuestra luna de miel nos llevó a la Riviera Maya, México (¿Por qué le llamarán así?) Íbamos a disfrutar durante 9 noches y siete días en esa suerte de espejismo de opulencia que ofrecen los resorts que existen en toda esa parte del Caribe mexicano. El hotel era un Barceló, perteneciente a la cadena española del mismo nombre, y nuestra habitación una enorme suite decorada con ese estilo tan peculiar y tan poco moderno que tienen la mayoría de los hoteles de ese tipo, con unas colchas dignas de un capítulo de Cuéntame, con los Alcántara en Benidorm.
Los jardines, las piscinas, las instalaciones era preciosas y la playa absolutamente espectacular. Era esa playa que todos nos imaginamos cuando hablamos de Caribe: una enorme playa de arena tan blanca que hace daño cuando la miras, palmeras, agua azul verdosa, y un sol cegador. Era una playa de ensueño.
Allí, con nuestras hamacas, los cocoteros, las iguanas, estábamos más cerca del cielo que de cualquier otro sitio, y rodeados de "lunamieleros" italianos, que abundaban tanto como las iguanas o más. Ellas me enseñaban su anillo de recién casadas y me decían que estaban "esposatas", y claro, yo hacía lo propio, y enseñaba el mío, ¡faltaría más! Me fijé que todas las chicas recién "sposattas" llevábamos las uñas pintadas con manicura francesa, la que habíamos llevado en la boda. Las americanas, y las mexicanas que trabajaban allí, sin embargo, llevaban uñas postizas larguísimas todas. En América (Norte o Centro) sin la manicura hecha no eres nadie, parecían decir aquellas uñas largas y llenas de adornos, brillantitos, dibujos, colores...
En estas vacaciones hubo dos elementos importantísimos, el wet bar de la piscina y las hamacas. En el bar de la piscina, cumpliendo uno de mis sueños para una luna de miel perfecta, bebimos cienes y cienes de mojitos, bloody maries, piñas coladas, caipiriñas... mientras nos refrescábamos y en las hamacas dormimos y descansamos y descubrimos porqué algunos mexicanos duermen por las noches en sus hamacas y no en la cama: son comodísimas. Además de disfrutar de aquel espejismo de riqueza, visitamos el México de verdad, estuvimos en Chichén Itzá, en Valladolid, en Playa del Carmen, en varios cenotes... El complejo de Chichén Itzá, nos pareció increíble, es tremendo que por falta de recursos ese legado cultural esté a medio reconstruir, pero no por ello dejas de percibir la grandeza de la cultura que construyó todo aquello. En las inmediaciones, había cientos de militares vigilando, a los dos días se iba a recibir la visita de Zapatero a México y a Chichén Itzá.
En Valladolid disfrutamos de una "comida corrida" o lo que podríamos llamar una especie de menú del día por 30 céntimos de peso. ¡Toda una ganga!

jueves 2 de agosto de 2007

El Viaje de Novios Parte I

El día siguiente a nuestra boda nos fuimos de viaje, dormimos en Madrid para al día siguiente coger el avión rumbo a Nueva York donde estaríamos hasta el día 6/7. Ahorraré los detalles del viaje, que no son muy interesantes, no deja de ser un viaje en avión laaargo.
Llegamos a NYC, llegamos a nuestro hotel, el Milford Plaza, que pese a las críticas, está bien, seguro que estuvo muuucho mejor hace 40 años pero está muy bien. Nos tuvimos que cambiar de habitación, porque la que nos habían dado tenía vistas a una torre de refrigeración (¨con legionella, seguro") y no era plan de pasar parte de nuestra luna de miel con esas vistas, y con lo maniática que es una para los ruidos y dormir, pues nada pedimos otra, y la srta afroamericana de la recepción nos cambió sin decir "this mouth is mine" Esa misma tarde, con cara de muertos vivientes aún si resucitar, nos dimos nuestro primer paseito neoyorkino, y llegamos a Times Square, que nos gustó mucho, con sus luces, sus polis, su girafa del anuncio de Toys'r'us, sus turistas, sus anuncios. Cada vez que pasábamos por allí parecía una nueva Times Square. De paso pues visitamos el Rockefeller Center, su plaza, nos sacamos una fotuca con el Radio City Music Hall, vimos el Empire, St. Patrick y Tiffany's y caminando, caminando llegamos hasta Central Park, sacamos otra foto en una estatua que recordaba la famosa foto de los obreros sentados comiendo el bocata en una viga, en la construcción del Empire, y de ahí, todo en la primera tarde, volvimos hacia Times Square, cenamos en un ubículo Deli, y a las 23.00 hora de allí, y muymuymuy tarde para nuestros cansados cuerpecillos, para la camita.
Día 2. El segundo día empezó en un Starbucks al lado del hotel. El Starbucks estaba pegadito a un Medano o un Madona (eso fue lo que dijo un poli al que le preguntamos, oiga un Starbucks habrá por aquí cerca? Sí, sí, al lado del Medano) Vamos que estaba al lado de un McDonalds. Ese día teníamos la excursión que nos habían regalado en la agencia, Alto y Bajo Mahattan. Nos hicimos una idea de la ciudad y llegamos a la conclusión de que las excursiones eran un rollete. Vimos el Flat Iron, el edificio Dakota, pasamos delante de donde vivio Jakie K. cuando era Jackie O., la casa de Mia Farrow, después de que él se fuera con la hija china adoptiva de ella, visitamos Chinatown, vimos ranas en calderos, patos laqueados, imitaciones de bolsos (aún recuerdo con nostalgia aquel sitio donde vi aquel Down Town de Saint-Laurent perfecto, pero me había jurado que imitaciones no, nada de genuine fake...) mucho chino y mucho negro ofreciendo imitaciones. La excursión nos dejó en la parte de abajo de Manhattan. Allí cogimos el ferry gratuito a Staten Island, hicimos nuestras fotillos al skyline, nos quedamos sin cámara (horror!!) llegamos a la islita, y compramos nuestra comida, y una cámara de usar y tirar en un chiringo, comimos con la vista más bonita de NYC, con un sol que daba gusto y volvimos a Manhattan otra vez en Ferry. Esa tarde, visitamos la zona 0, que es como un agujero lleno de máquinas tamano Campo San Francisco, allí en medio, y da cosa verlo y pensar lo que ocurrió y lo grande que era. Visitamos Wall Street, el edificio de la bolsa, con su enorme bandera, nos hicimos una foto con el toro de Wall Street y revolvimos un poco en Century 21, nuestras primeras compritas en NY.