lunes 16 de julio de 2007

Nuestra boda

Y por fin llegó el gran día... el día de la boda. Desde aquel 25 de agosto del 2006 cuando se fraguó todo, hasta el 30 de junio habían pasado 10 meses en los que habíamos decidido que nos queríamos, que queríamos que fuese para siempre y que además nos íbamos a comprometer delante de todo el mundo. Los preparativos no fueron ni agobiantes, ni demasiado largos, farragosos, o llenos de complicaciones. No, todo fue sencillo, rápido, y casi casi de mutuo acuerdo. Teníamos claro qué tipo de boda queríamos, y así la hicimos aunque reconozco que se nos fue un poco la mano, queríamos algo más pequeño, pero no pudo ser. 102 invitados. En Oviedo salió el sol, contradiciendo las predicciones meteorológicas que anunciaban nubes y algún chubasco, el sol se mantendría no muy fuerte todo el día, la lluvia apareció a las seis de la mañana, y cuando nos estábamos mojando, ya casados, mientras cogíamos un taxi para ir a nuestra casa, ya nos daba igual.
La mañana se puede resumir rápido, baño, floristería, pelu, café con Bea delante del Montoto con moño puesto, paseín por Oviedo, sol, compras (me compré un montón de cositas ese día, hasta un bolso) y maquillaje, luego a casita a vestirme. La salida desde casa de mis padres fue tranquila para la novia, el coche abajo esperando, mi padre colocando los adornos en las manillas con ayuda de Vicente, el dueño del coche (quien los vería asegurarlos con celo). El novio llegó a la plaza del Ayuntamiento andamiada desde el martes, con media hora de adelanto ¿son o no son ganas de casarse? La novia también llegó con antelación, no le iba a dejar allí esperando al pobre. El novio guapísimo, la novia hizo lo que pudo, pero me vi muy mona, sencilla y cómoda. Nos casó un concejal del PP, Benjamín Pérez, y como Pablo apostilló "esta unión va a durar, que os casó un concejal del PP" (casualidades de la vida, como estaba de muy buen humor me daba igual, si los andamios no consiguieron amargarme el día ¿me lo iba a amargar aquel señor del PP que parecía simpático y todo?) Bea leyó, lectura controvertida, pero creo que la gente no supo entender el sentido de su lectura: hablaba del compromiso en estos tiempos que corren... Hubo arroz y pétalos, fotos, más fotos, y llegamos al restaurante, muy temprano, para disfrutar del apertivo fuera con todo el mundo. Los pinchos muy ricos, y el jamón más, por algo se llamará La Venta del Jamón, digo yo. Hubo cocktails preparados por un señor coctelero, no hubo escanciador porque se les olvidó, sacamos fotos, mis pajes particulares me llevaban la cola, sobre todo Ángela...
Llegó el banquete, yo me olvidé de incluir a mi tía Carmina en la mesa (¿cómo me pude olvidar?) y Tomás muy majo se ofreción a cambiar de mesa, y le senté con César, Benita, Merce y los hijos de Beni, David y César, y se sentó diciendo "Hola, soy Tomás y me han recomendado esta mesa"
La comida rica, bugre a la plancha, pixín y solomillo. Tarta "Hojaldre La Venta" con chupito de moscatel.
Mucha animación, mucho "que se besen", mucho beso, mucha risa, mis amigas animadísimas, dieron mucho juego a todo el mundo. Y empezó el baile, y bailamos el vals enterito y dignamente, y mi padre dando la lengua y no salió a bailar hasta que terminó el vals... eran los nervios.
Y llegó el baile, y fue la leche, de animado, de buena música (bien por Dj Jose), hasta se recuperó de las sevillanas donde se sentó media boda, y tiré el ramo, y lo tiré tres veces, al son de la "Pantera Rosa". La primera vez el ramo chocó contra el aparato de aire acondicionado, la segunda lo cogió Nacho (que es chico y no vale) que se emocionó y besó a Pedro gritando "nos casamos" y la tercera, la vencida, pues lo cogió Blanca despúés de una lucha encarnizada y Marga cantó "Me gustas mucho" y la gente preguntaba si era playback, que no, que era ella y cuando acabó el baile con el obligado "Asturias, Patria Querida" pues a Xixón a tomar la última, en el Blow Up, vestidos de novios, con Trancho, Wichy y Julieta. Y de ahí, bajo la lluvia en taxi a casina.